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7 PAREDES, 7 CONTINENTES

Los Pou abandonan el Fitz Roy con la conciencia tranquila

04/03/2006

Los gasteiztarras no liberaron la franco argentina por salvar a unos guías franceses.
Iker y Eneko Pou (Foto: pouanaiak.com)

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Iker y Eneko Pou (Foto: pouanaiak.com)

No pudo ser. Los hermanos Pou han tenido que abandonar su intención de liberar la franco-argentina al Fitz Roy, pero los motivos les honrar. Una renuncia que significó la salvación de varios guías franceses, que habían sufrido un grave accidente.

Su último intento se produjo el 19 de febrero cuando subieron al Paso Superior con intención de agotar las últimas posibilidades de lograr la cumbre del Fitz Roy.

La previsión meteorológica no era mala y ellos habían descansado lo suficiente para hacer frente al reto. El lunes iniciaron la escalada de la Brecha de los Italianos. Pero como es tónica habitual en Patagonia, el tiempo cambió. La pareja decidió entonces vivaquear, a la espera de una mejoría. Fue precisamente entonces cuando se cruzaron con tres guías franceses de Pirineos. Ellos bajaban de un intento muy bueno hasta cerca de cumbre, mientras los vascos esperaban su oportunidad.

Las cosas no pintaban bien. Así, hacia las 2 de la madrugada, tapados con 10 cm de nieve, totalmente helados, y viendo que las cosas no mejoraban comenzaron el descenso, con mucho frío y bajo una intensa nevada.

Llegando al final de los rapeles escucharon unos gritos pidiendo ayuda. "Nos encontramos con que dos de los guías franceses con los que habíamos estado antes, habían arrancado la reunión y se habían precipitado al vació. Fueron uno 20 metros rodando por una pendiente de 60º, otros 25 metros volados del serac y por último otros 20 rodando por el glaciar", explican en su portal de internet los Pou.

El que se quedó arriba estaba colgado en mitad de la pendiente sin cuerdas. En un primer momento pensaron que los dos de abajo podrían estar muertos o muy graves, pero sólo estaban inconscientes. "Minutos después estábamos con ellos en el glaciar. Uno había perdido el conocimiento durante mas de 15 minutos, y el otro muy aturdido y con multitud de traumatismos, creía haberlo perdido también. Nos pusimos manos a la obra, y llegamos hasta la tienda que tenían colocada en mitad del glaciar superior. Uno de los heridos se quedó allí, y al otro había que intentar bajarlo cuanto antes hasta Río Blanco. La decisión era clara, pero los dos somos conscientes de que esto acabaría con nuestra oportunidad de cumbre para el jueves", cuentan.

Una humana decisión

La decisión estaba tomada, abandonaban sus intereses deportivos, por otros de mucha más carga humana y emocional. Salvar la vida de los guías era en ese momento lo fundamental.

El relato del rescate deja claro lo ocurrido "Vamos ayudando a los guías, pero heridos. Les damos de beber y comer, y aprovechamos para pedir ayuda al resto de la gente que esta en el Paso Superior. Nosotros no podemos con los dos, y alguien tiene que subir a buscar al otro accidentado. Ha estado mucho tiempo inconsciente y la posibilidad de lesiones internas es muy grande. Para nuestra sorpresa solo dos ingleses renuncian a su intento y salen a buscarle. El resto no se da por enterado", recuerdan.

A las 6 de la mañana, camino de Río Blanco, contactan con Jabi Baraiazarra y Gotzon Arribas por radio, que se mueven con rapidez, y bajan corriendo a avisar al campamento Poincenot para que pongan en marcha al grupo de rescate. En menos de 4 horas todo el grupo de voluntarios que trabajan en los rescates estaban listos en Río Blanco y el primero de los accidentados es trasladado en un helicóptero de la armada argentina a El Chaltén.

En otras tres horas los otros dos guías franceses, ayudados por el grupo de socorro, Jabi y algún voluntario más, estaban en el campamento Poincenot listos para ser trasladados en el helicóptero.

"La escalada y el rescate nos llevo más de 25 horas de actividad continua que nos dejó exhaustos. El miércoles lo pasamos descansando en Río Blanco y el jueves subimos de nuevo al Paso Superior para atacar el viernes de madrugada. La previsión no era buena, pero era nuestra última oportunidad. Camino de nuestro quinto intento a la ruta nos cruzamos con tres cordadas que venían de cumbre. El jueves era el día bueno. Algunos de ellos nos habían negado el auxilio para los franceses, ¿habían triunfado? A las 4:00 am, tras una ascensión que en apenas 2:30 nos había llevado hasta la brecha de los italianos desde la rimaya, el viento y la nieve nos volvieron a rechazar. Con mucha pena no nos quedó más remedio que avisar a Jabi y Gotzon de que iniciábamos el últimos descenso y nos retirábamos de la montaña definitivamente".

"Con una sensación agridulce nos despedimos del Fitz Roy. La pena de no haber podido atacar la cumbre el día preciso se compensa con la satisfacción de haber hecho lo correcto ayudando a los guías franceses accidentados. Siempre lo hemos tenido claro y las palabras de agradecimiento de los montañeros franceses nos han emocionado tanto, o más, que haber logrado la cumbre del Fitz Roy. La montaña sigue ahí, y seguro que nos estará esperando".

Otra vez será.

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