23/05/2008
El montañero navarro Iñaki Ochoa de Olza falleció este viernes en el monte Annapurna, después de permanecer cinco noches a 7.400 metros de altitud en estado grave afectado por una lesión cerebral complicada por otra pulmonar. Su cuerpo, a petición de su familia, descansará para siempre en la cara sur del Annapurna. Porque así lo quería el montañero navarro y porque se pretende que el resto de montañeros puedan bajar sin problemas del Annapurna.
El montañero no podía andar ni hablar, aunque el jueves experimentó una ligera mejoría tras recibir la medicación que le hizo llegar el alpinista suizo Ueli Steck.
Iñaki Ochoa de Olza tuvo que renunciar el pasado lunes a la cima del Annapurna (8.091 metros) por problemas de congelaciones y decidió volver al campamento base ubicado a 7.400 metros de altitud donde permaneció desde entonces acompañado por un montañero rumano.
Hasta ese lugar llegó el jueves el montañero suizo Ueli Steck con medicinas, sin embargo Ochoa de Olza no ha respondido al tratamiento.
Además se da la casualidad de que el viernes había salido un segundo helicóptero en busca del montañero, la última de las gestiones que habían realizado amigos y familiares y que, según han lamentado, "ha llegado demasiado tarde".
Ahora lo importante es ayudar a bajar de la montaña, donde hace muy mal tiempo, a quienes han ido a ayudarle y que "han dado mucho más de lo que nadie está dispuesto a dar por él".
Ochoa de Olza era un montañero experimentado con treinta expediciones al Himalaya y 15 ochomiles en su haber, según se indica en su página web.
La noticia ha causado una gran consternación entre sus familiares y amigos, ya que, según han reconocido varios de ellos, sabían que su estado era "preocupante" pero no pensaban que "tan crítico". En estos momentos, todos ellos se encuentran "destrozados".
Promocionar esta noticia en: