Internacional

TRAS EL PASO DEL CICLÓN 'NARGIS'

Myanmar, con 22.500 muertos, recibe poco a poco ayuda humanitaria

07/05/2008

Comienza a llegar la ayuda de la ONU, no con pocas dificultades por parte de la Junta Militar, que ha permitido el reparto de las 800 toneladas de arroz, pero sin facilitar el acceso a los equipos de emergencia.
La ayuda humanitaria comienza a llegar a Myanmar. Foto: EFE

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La ayuda humanitaria comienza a llegar a Myanmar. Foto: EFE

A pesar de las complicaciones, Naciones Unidas ha comenzado a distribuir la ayuda en Myanmar, en las ciudades asoladas donde al menos han fallecido 22.500 personas y otras 41.000 siguen desaparecidas.

La Junta Militar ha permitido el reparto de las 800 toneladas de arroz que mantenía paralizadas pero el régimen sigue sin facilitar el acceso a los equipos de emergencia.

La ONU ha hecho un llamamiento urgente para que se agilice el acceso del personal humanitario suprimiendo las normas de visado. Culpa además a la Junta Militar del alto número de muertos, porque no avisó a la población de la llegada del Nargis, que conocía. Ni siquiera envió a sus soldados cuando la tormenta pasó.

Ahora, un millón de personas se han quedado sin casas, el hambre, la sed y las enfermedades son demandas inmediatas.

Restricciones a representantes de Naciones Unidas

La Junta Militar impuso en 2006 restricciones al desplazamiento de los trabajadores de las agencias de ayuda de la representación de Naciones Unidas, situada junto al lago Kandawgyi, y en la que a simple vista se aprecia que no tiene suficientes vehículos como para llevar a cabo una operación humanitaria de esa magnitud.

Casi lo mismo sucede con las tres o cuatro organizaciones no gubernamentales (ONG) extranjeras aceptadas por el régimen, que acusan una notable falta de recursos.

Las familias que viven en la antigua capital y que han perdido sus hogares están acampadas en solares vacíos, donde con varios palos, unas ramas de los árboles caídos y un plástico como techo soportan el intenso calor del día y los fuertes chaparrones que caen por la noche y que sirven para llenar unos cuantos cubos de agua.

A causa de la falta de suministro de agua corriente, las embajadas, residencias diplomáticas y hoteles han agotado sus reservas o bien han decidido racionarla.

Las autoridades han aumentado la presencia policial alrededor de la estación central de ferrocarriles de Rangún, a la que llegan los trenes con plástico y otros materiales para distribuir entre los damnificados.

También se ha reforzado la seguridad en el casco viejo de la ciudad, escenario de las marchas pacíficas a favor de la democracia encabezadas por los monjes budistas que tuvieron lugar el pasado septiembre.

Mientras tanto, La Junta Militar sigue adelante con sus planes políticos y mantiene el referéndum constitucional previsto para este sábado, que sólo ha sido aplazado en las zonas más afectadas.

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