05/05/2008
El escondite de Amstetten, en el que la austriaca Elisabeth Fritzl estuvo encerrada durante 24 años, estaba resguardado por ocho puertas y varios mecanismos electrónicos instalados por su padre, tal y como ha informado la Policía austriaca.
Según declaraciones del jefe de la Policía regional de Baja Austria, Franz Polzer, la principal habitación subterránea, en la que Elisabeth estuvo recluida durante los primeros nueve años de su calvario, tenía 35 metros cuadrados.
El acusado Josef Fritzl tuvo construido el calabozo subterráneo en 1983, pero en 1993, tras el nacimiento del cuatro hijo fruto de las relaciones incestuosas, lo amplió hasta unos 55 metros cuadrados.
Polzer ha indicado que a la primera habitación se accedía a través de una puerta que pesaba unos 500 kilos y que tuvo que se reemplazada posteriormente por una puerta más liviana.
A su vez, el médico responsable de la familia ha indicado que los encerrados fueron abastecidos por el padre con píldoras de vitamina D y disponían de una lámpara de luz ultra violeta, lo que explica su aceptable estado físico a pesar de la falta de luz.
Asimismo, el responsable del centro para pacientes especiales de Amstetten-Mauer ha señalado que el estado de Elisabeth y dos de su hijos encerrados es incluso mejor de lo esperado.
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