13/03/2008
Hoy se cumplen cuatro años desde que la sinrazón desatada tras el 11-M en Madrid, alcanzó Pamplona/Iruña, y lo hizo de la mano de un agente de la Policía Nacional y su hijo que, pistola y machete en mano, emprendieron su particular caza de brujas.
Creyéndose la falsa teoría de que había sido ETA, decidieron que el pandero de su barrio, que tres días después de la masacre se negó a poner en el escaparate un cartel que decía ETA No, debía ser un colaborador necesario de los terroristas y lo mataron.
Hoy, familiares, vecinos y comerciantes de su barrio le han querido hacer un pequeño homenaje en recuerdo de su memoria.
La familia ha denunciado que cuatro años después, sigue recibiendo amenazas.
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