22/01/2008
Qué ilusos éramos el pasado día 3, cuando titulábamos esta crónica como “Peor…, imposible”. Sí, sí pueden ir peor las cosas. Olvidábamos la ley de Murphy en la que se afirmaba que ”Todo lo que pueda salir mal, pasara”. Y así ocurrió ayer. Ahora, con la confianza por los suelos, lo mismo que los índices bursátiles de Europa y Asia, sólo resta esperar al séptimo de caballería para salve lo poco que queda por salvar.
Al cierre de la jornada las pérdidas eran escandalosamente altas. El IBEX35 se dejaba 7,54 por ciento. Un porcentaje que no se conocía en la historia del selectivo español. Otro tanto se puede decir del resto de índices europeos. Pero, lo peor es que los mercados fueron incapaces de consolidar la tímida recuperación apuntada al filo de las dos de la tarde y terminaron registrando los mínimos del día. Es decir, la tendencia bajista no sólo marcó la apertura, sino que se proyecto en el cierre.
En cuanto a valores y sectores concretos, pérdidas cuantiosas por doquier que no vamos a repetir ahora para evitar aburrir a nuestros lectores. Señalar, si cabe, dos aspectos. Uno anecdótico que lleva por nombre Inmobiliaria Colonial, que fue uno de los dos únicos títulos que evitó los números rojos. Y lo hizo porque general Electric ha mostrado su interés por comprarla.
El segundo aspecto tiene por protagonistas a los grandes valores, los llamados blue chips, que estuvieron entre los diez títulos más castigados. Iberdrola se dejó 12,58 por ciento; Repsol, 9,77%; Banco Santander, 9%; BBVA, 6,98% y Telefónica, 6,87%. Como verán es mejor no seguir.
Múltiples causas
Respecto a la causalidad de este desplome histórico, hay que señalar que es múltiple. Su detonante es, en efecto, la crisis de los créditos basura y su posible contagio en el sistema financiero europeo. Pero esta crisis es más estructural que la coyuntura de una mala gestión crediticia. La crisis agita las ramas bursátiles del árbol económico, pero el problema llega porque es un árbol enfermo, agotado y al borde de ser abatido por el huracán de una recesión.
Los inversores no se creen que las ayudas anunciadas el viernes por Bush puedan reactivar la economía estadounidense. No en el corto plazo, porque se trata de medidas fiscales, cuya eficacia, entendida como el acceso a las ayudas económicas, sólo se harán realidad con el vencimiento del año fiscal. Es decir, dentro de un año.
La economía necesita de las empresas y los consumidores, como también necesita de los bancos, pero éstos desconfían entre sí y se saben vigilados porque pueden esconder más basura de la que se conoce. Hasta ahora, las medidas adoptadas desde los bancos centrales (Reserva Federal en EE.UU. y BCE en Europa) han sido insuficientes y las malas noticias empiezan a llegar desde los balances anuales de los bancos, pero también desde el tejido empresarial y desde los consumidores. En ambos casos se reduce la demanda de créditos antes las dificultades que ponen los bancos.
Parece evidente que se han terminado las “vacas gordas”. Una situación como la que se está viviendo en Bolsa ha estado rodeada de momentos excepcionales, como conflictos bélicos o atentados. Ahora no se viven esas excepciones, sin embargo, es urgente una reactivación económica si se quiere salir de esta situación, lo cual pasa por medidas espectaculares, convincentes, diáfanas e inmediatas, como parece que las tomará, a finales de este mes (incluso antes) la FED en EE.UU. en materia de tipos de interés.
Ahora sólo resta por saber lo que puede hacer el BCE. Quedarse en la ambigua política antiinflacionista puede ser igual de eficaz que esperar a ver si el huracán derriba o no el árbol. Claro que, como dijo el poeta, “los sueños, sueños son” y éstos parece que se acabaron, para convertirse, como titulaba ayer, en pesadillas.
Quizás por todo ello, las declaraciones del ministro Solbes, “tampoco hay que exagerar”, suenan a una artificialidad premeditada para evitar que aumente el pánico de los inversores. Se hecha en falta, en las palabras del ministro español, una disposición europea para evitar males mayores. Si Estados Unidos está al borde de la recesión, Europa también padecerá las consecuencias negativas y lo que ahora debe hacerse es tomar decisiones que puedan paliar esas consecuencias.
Por último, señalar una nota positiva para quienes tienen un crédito hipotecario sometido a la variabilidad del euribor, porque esta tasa de interés interbancario bajó ayer hasta 4,38 por ciento. Para la sesión de hoy habrá que estar atentos a la apertura de Wall Street. Claro que, para entonces los mercados europeos ya habrán recorrido unas cuantas horas de cotización y la duda (terrible duda) es si se dejarán influir por el nuevo desplome de las bolsas asiáticas, donde el índice Nikkei de Tokio ha caído 5,65 por ciento.
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