20/01/2008
Fulgencio Engaga Oyogo es guineano de nacimiento, pero bilbaíno de adopción. Salió de su país con un sueño, el de convertirse en odontólogo. Y vaya si lo ha conseguido.
Primero trabajó en Madrid para pagarse los estudios y sacar adelante a sus cinco hermanos. Tuvo suerte y recibió mucha ayuda.
Ahora, para agradecer todo aquello, ha puesto en marcha un proyecto dental solidario: atiende a las personas sin recursos que no pueden permitirse el lujo de arreglarse la boca.
El Bilbao le llaman ya 'el dentista de los pobres'.
Los más necesitados acuden a su consulta, pero también pacientes con recursos. No mide a nadie ni por su piel ni por su sangre, tampoco por el bolsillo. Llega a la consulta a primera hora de la mañana y atiende a los pacientes que tienen cita previa, pero también a los vecinos sin cita si tiene tiempo.
Más mérito tiene si cabe teniendo en cuenta lo difícil que es encontrar personas generosas en los tiempos que corren. Es incluso inconcebible que alguien deje de ganar dinero por ayudar a los demás.
Pero en sus manos quedó grabada la palabra 'solidaridad' cuando nació, y ha tenido la sabiduría de no borrarla a pesar de que el éxito haya tocado su puerta.
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