31/12/2007
La Iglesia católica midió ayer su fuerza en las calles de Madrid. Miles de personas se manifestaron para exigir la imposición del modelo familiar cristiano y protestar contra las bodas entre homosexuales, el divorcio y el aborto bajo el lema "Por la familia cristiana", en un acto litúrgico-político que contó con la bendición del Papa Benedicto XVI.
El encuentro estuvo presidido por el arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela. Los obispos habían señalado que se trataba de una manifestación litúrgica sin carácter político, pero al final el encuentro se tradujo en críticas al Ejecutivo socialista.
Rouco Varela incluso afirmó que aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo es "dar marcha atrás respecto a lo que la declaración de los derechos humanos de las Naciones Unidas que reconocía y establecía hace ya casi 60 años (..) que la familia es el núcleo natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a ser protegida por la sociedad".
El punto clave de la manifestación se produjo a mediodía, cuando se conectó con el Vaticano para el rezo del Angelus de Benedicto XVI, que saludó en castellano a los participantes en el acto en Madrid.
"Fundada en la unión indisoluble entre el hombre y la mujer, (la familia) constituye el ámbito privilegiado en el que la vida humana es acogida y protegida desde su inicio hasta su fin natural", dijo el Papa por videoconferencia desde Roma, ante los aplausos de los presentes.
El encuentro fue idea de José Gómez Argüello, fundador del Camino Neocatecumenal, una iniciativa ultraconservadora que tiene mucha pujanza en la Iglesia española.
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