14/12/2007
Un hombre de 46 años ha fallecido y su mujer y dos de sus hijos han resultado heridos de bala como consecuencia de los disparos efectuados por un varón, que se encuentra detenido, durante una disputa entre dos familias gitanas registrada hoy en Eibar (Gipuzkoa).
Según han informado fuentes de la investigación, los hechos se han registrado sobre las 13:10 horas en la calle Polonia Echeverría del barrio eibarrés de Urki, donde el arrestado, R.V.E., de 47 años, ha disparado con una escopeta contra los miembros de una familia de etnia gitana que reside en una localidad de la comarca de Tolosaldea.
Como consecuencia de los disparos, un varón, J.J.G., de 46 años, ha fallecido en el lugar, mientras que su mujer, M.A.E.P., de 43 años, y dos de sus hijos, P.J.E. y F.J.E., de 20 y 23, respectivamente, ha resultado heridos de bala, por lo que han sido trasladados al Hospital Donostia, donde permanecen hospitalizados.
Según fuentes del Servicio Vasco de Salud, P.J.E. ingresó en el Servicio de Urgencias con una herida de bala en el tórax sin orificio de salida. Ha hecho neumotórax y tiene una hemorragia pulmonar, por lo que su pronóstico es grave. Su madre, M.A.E.P., está ingresada con pronóstico reservado y tiene heridas de bala en el tórax, el abdomen y las extremidades, mientras que el otro hermano, F.J.E., ha recibido también disparos en las extremidades y su pronostico es menos grave.
Reyerta por una separación
Mientras los servicios sanitarios atendían a las víctimas, la Ertzaintza ha desarmado al presunto agresor, R.V.E., vecino de Eibar, de 47 años, al que han incautado una escopeta del calibre 22 con la que presuntamente ha efectuado más de una docena de disparos, según las mismas fuentes.
Según han indicado testigos presenciales, miembros de ambas familias habían acudido antes de los hechos al Palacio de Justicia de Eibar para acudir a un juicio relacionado con una separación matrimonial
Desde el momento en el que ocurrieron los hechos hasta las 16:05 horas, el cadáver de la víctima ha permanecido tendido en el suelo tapado con una sábana, frente al número 7 de la calle Polonia Echeverría, un viejo inmueble de dos alturas en el que viven desde hace años varias familias de etnia gitana.
Mientras los agentes continúan sus pesquisas en la escena del crimen, grupos de gitanos que viven en las inmediaciones han optado por abandonar el lugar con sus pertenencias envueltas en hatillos por miedo a represalias, ya que algunos de ellos se iban gritando: "Que viene la gente del difunto a matarnos".
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