27/11/2007
Una nueva e intensa oleada de violencia ha dejado al menos 82 agentes heridos, varios de ellos de gravedad, a manos de jóvenes que lanzaron ataques con armas de fuego, arrojaron bombas incendiarias y quemaron decenas de vehículos en suburbios de París, han señalado hoy autoridades policiales.
La violencia de esta pasada noche ha sido más dura que en las tres semanas de disturbios en el 2005, ha dicho Patrice Ribeiro. Ha asegurado que la Policía fue atacada con disparos y se enfrenta una "verdadera guerra de guerrillas con armas convencionales y de caza", ha añadido.
Fuentes policiales han explicado que uno de los agentes heridos de gravedad ha recibido un impacto de bala en la espalda que atravesó su chaleco antibalas.
Además, han señalado que seis personas han sido detenidas y 63 vehículos incendiados en la media docena de localidades donde se han producido los altercados y además han sido destruidas dos escuelas, una biblioteca, unas oficinas de impuestos y un supermercado.
Los disturbios han estado protagonizados por decenas de jóvenes en Villiers-Le-Bel, a las afueras de París, donde la noche del domingo al lunes reinó la violencia tras la muerte de dos adolescentes al colisionar su mini-moto contra un coche policial.
Fuentes policiales han informado de que entre otros proyectiles, los jóvenes han disparado a los agentes con munición de caza. Según el último balance provisional, cinco agentes han resultado heridos graves.
El uso de armas de fuego por jóvenes contra la Policía ha sembrado la alarma, al suponer una escalada en la guerrilla urbana con respecto a la ola de violencia que asoló cientos de barrios conflictivos de Francia durante tres semanas hace dos años.
La reanudación de los disturbios se ha producido a pesar de los llamamientos a la calma realizados tanto por las autoridades como por los propios familiares de los dos muchachos fallecidos, Moushin y Larami, de 15 y 16 años.
A ultima hora de la tarde del lunes, decenas de jóvenes se enfrentaron con las fuerzas del orden cerca del lugar del accidente. Incendiaron varios coches, incluido uno de la policía, y cubos de basura, y arrojaron botellas y otros proyectiles contra las fuerzas del orden, que respondieron con gases lacrimógenos y pelotas de goma.
Ante el temor de más violencia esta noche, las autoridades han desplegado a unos 160 agentes antidisturbios (CRS) en Villiers-Le-Bel para reforzar a los policías locales.
Sarkozy convoca una reunión sobre seguridad para mañana
Además, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha convocado una reunión sobre la seguridad para mañana, a su regreso de China, con el primer ministro, François Fillon, las titulares de Interior y Justicia, y la responsable de la Política de la Ciudad, Fadela Amara, quien trabaja en un nuevo plan para las barriadas.
Luego, el jefe del Estado galo recibirá en El Elíseo a Didier Vaillant, el alcalde de Villiers-le-Bel.
Los familiares piden "que se haga justicia, en la calma y la sereridad"
Por la tarde, entre 200 y 300 personas, en su mayoría adolescentes, protagonizaron una marcha silenciosa por la localidad, detrás de un cartel con fotografías de los dos muertos con el texto: "Descansa en paz. Muerto el 25 de noviembre de 2007. Muerto por nada".
Por su parte, las familias de los dos muchachos pidieron "que se haga justicia, en la calma y la serenidad".
Las familias han escogido como abogado al mismo letrado que representó a los familiares de dos adolescentes electrocutados en octubre de 2005, cuando se refugiaron en un transformador eléctrico al ser perseguidos por la policía, en Clichy-sous-Bois, otro barrio conflictivo al norte de París.
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