25/10/2007
La chica ecuatoriana que fue víctima de un ataque racista en los Ferrocarriles de la Generalitat (FGC) ha entrado esta mañana al Juzgado, escoltada por un guardaespaldas y tratando de eludir el acoso de las decenas de representantes de medios de comunicación que cubrían su llegada.
La menor ha entrado en el Juzgado de Instrucción número 2 de Sant Boi de Llobregat (Barcelona) a las 11:00 horas, a la espera de que el médico forense la explore, para determinar si sufre lesiones físicas o psíquicas debido a la agresión racista, y le tome declaración.
La chica ha entrado en el edificio judicial protegida por un guardaespaldas y arropada por su madre y su hermana, que han pedido a los medios de comunicación que no graben a la joven ni intenten arrancarle declaraciones.
Por otro lado, un grupo de jóvenes, amigos del agresor, también ha acudido a las puertas del Juzgado y está grabando con una cámara de vídeo a los periodistas que cubren la información.
Actitud arrogante
Ayer, jueves, a la espera de su posible detención, el agresor salió de su casa y se dirigió hasta un bar cercano a su domicilio, donde estuvo bebiendo una cerveza mientras en los alrededores se congregaba un gran número de medios de comunicación.
El joven se mostró muy abierto e incluso bromeó cuando aseguró que se había vuelto "famoso".
Después de varios minutos en ese establecimiento, Sergio abandonó el local para dirigirse a otro bar y, cuando salió, un grupo de periodistas y medios gráficos intentó hablar con él. "Si quieres hablar conmigo, habla primero con mi abogado", contestó.
Investigación para esclarecer por qué dejaron en libertad al agresor
Por otro lado, el servicio de inspección del Consejo General del Poder Judicial ha abierto una información previa para esclarecer la actuación del juez en este caso, según fuentes del órgano de gobierno de los jueces
El CGPJ ha explicado que, si de la investigación se deriva alguna responsabilidad del magistrado, que dejó en libertad al agresor tras una comparecencia a la que no asistió el fiscal, se podría actuar contra él por la vía disciplinaria.
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