08/10/2008
Una primera lectura de los mercados de Nueva York y Tokio sugiere que hoy los inversores deberán abrocharse bien los cinturones para evitar que las turbulencias financieras puedan acabar con su escasa confianza, porque los moderados rebotes registrados en las bolsas europeas han quedado en segundo término después de que Wall Street sufriera ayer la segunda mayor caída del año, superior, en cualquier caso, al 5 %, después de que el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, anunciara la posibilidad de una bajada de tipos de interés al objeto de paliar las malas perspectivas económicas en Estados Unidos.
Tiemblan los analistas y los inversores deshacen posiciones para evitar males mayores. El índice industrial Dow Jones y en las últimas cinco sesiones ha perdido 1.400 puntos. El tecnológico Nasdaq perdió 5,80 %, mientras que el Stándar&Poor¿s se desplomó un 5,74 por ciento, perdió el soporte de los 1.000 puntos y cerró en su nivel más bajo desde octubre de 2003. Entre los títulos más castigados, encontramos a Bank of America (26,23%), Merrill Lynch (25,62%) y Morgan Stanley (24,89%). por ciento.
Dicho en otras palabras, la situación debe ser mucho más desesperada de lo que dicen los responsables políticos y económicos, porque la posibilidad de una bajada de tipos debería ser un bálsamo para los inversores y un incentivo para los mercados de renta variable. Sin embargo, el desplome de Nueva York viene a decir que la crisis financiera está dejando paso a una recesión más profunda y dura de lo inicialmente previsto.
A partir de estos datos, los buenos resultados registrados ayer por el IBEX35 quedan en un segundo término. No obstante, hay que señalar que ganó 1,27 por ciento después de una sesión muy volátil, que comenzó con números rojos y llegó a perder 0,75 por ciento en la primera hora. Después se recuperó con fuerza hasta el punto de registrar un rebote del 3,75 por ciento, que le colocaba por encima de los 11.100 puntos, para terminar perdiendo buena parte de las ganancias y cerrar en 10.862 puntos.
Cifras y porcentajes que, siendo esperanzadores en la tarde de ayer, hoy deben pasar la prueba del algodón. Cada país está implementando medidas financieras drásticas, bien sea para paliar los efectos negativos de la crisis, bien para rescatar a las entidades bancarias en riesgo de quiebra, bien como prevención ante posibles nuevas turbulencias. El Gobierno español ha ido un poco más lejos al anunciar la creación de un fondo con cargo al Tesoro de 30.000 millones de euros -ampliables hasta 50.000 millones- para comprar activos de calidad de las entidades financieras y facilitar así el crédito a empresas y ciudadanos.
Se trata de una buena noticia. Confiemos en que se cumpla escrupulosamente lo prometido por Rodríguez Zapatero, porque "no es una iniciativa para rescatar ni sanear el mercado financiero, es para prevenir y que las empresas y ciudadanos se beneficien", que debiera tener una lectura positiva por parte de los inversores, aunque no menos cierto es el riesgo de que el temor a la recesión económica en el país del dólar se extienda por la zona euro y ocasione otra turbulenta sesión bursátil.
En las últimas cinco sesiones de bolsa, el IBEX35 ha sido el mejor índice europeo (o el menos malo, como ustedes quieran) y la banca española ha registrado menores pérdidas que el resto de grandes bancos. Es un buen síntoma, pero no una garantía de inmunidad ante la crisis.
Por tanto, todo es posible en el actual escenario donde no hay confianza. Lo dicho, abróchense los cinturones, porque la sesión de hoy viene acompañada por muchos nervios.
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