11/05/2008
El grupo chií Hizbulá retiró a sus milicianos de las calles de Beirut, después de un día frenético en el que el Ejército frenase las medidas del Gobierno libanés que habían motivado que la oposición tomase la capital.
Los acontecimientos se sucedieron a toda velocidad a lo largo de la jornada de ayer y han dejado un panorama mucho más alejado del fantasma de la guerra civil, pero que todavía presenta muchas incógnitas.
Además, el número de muertos no dejó de crecer a lo largo de todo el día. Según fuentes policiales, desde el pasado jueves han muerto al menos 35 personas en los choques y otras 113 han resultado heridas.
El primer ministro libanés , Fuad Siniora, ha dejado en manos del Ejército la última palabra sobre la decisión de su Ejecutivo de desmantelar la red de telecomunicaciones de Hizbulá y de destituir al jefe de la seguridad del aeropuerto de Beirut, Wafic Chucair, algo que el grupo chií había considerado como "una declaración de guerra".
El comunicado del Ejército
Poco después, el mando militar, encabezado por el general Michel Sleiman, ha emitido un comunicado en el que anunciaba que frenaba la aplicación de las resoluciones del Gobierno hasta haber investigado los hechos en profundidad.
De inmediato, Hizbulá y sus aliados chiíes de Amal han decidido retirar a sus milicianos de las calles y dejar el control de las calles y carreteras del Líbano, muchas de ellas todavía cortadas, a las Fuerzas Armadas libanesas.
Por el momento, pese a que se siguen registrando episodios esporádicos de violencia la crisis parece desvanecerse, pero los observadores ya han advertido sobre la brecha cada vez mayor entre suníes y chiíes en este país.
Promocionar esta noticia en: