09/05/2008
La Junta Militar de Myanmar ha anunciado que el país quiere ayuda y material de emergencia, pero no necesita a cooperantes extranjeros para asistir a al millón y medio de damnificados por el ciclón Nargis.
De hecho, un comunicado del Ministerio de Exteriores birmano señala que se ha negado la entrada al país a un equipo de rescate que llegó el jueves en un avión cargado con material de emergencia.
El régimen de los generales no ha dejado claro si ya han sido expulsados de Myanmar, pero así ha sucedido, al menos, con dos de los cuatro representantes de la ONU que arribaron la víspera a Yangon.
En las regiones más devastadas, el hambre comienza a tornarse en desesperación, y ya se han producido los primeros enfrentamientos y peleas por acceder a la asistencia internacional, pues los precios de los alimentos básicos se han disparado por la especulación y la creciente demanda.
La tan esperada ayuda comenzó a llegar el miércoles en cuentagotas a las regiones de Irrawaddy, Pegu y Yangon, y a los Estados Karen y Mon, donde se mantiene el estado de excepción por el ciclón que ha causado al menos 23.000 muertos y 42.000 desaparecidos, según los datos oficiales.
La ONU, por su parte, ha expresado su preocupación y decepción por la situación desesperada de 1,5 millones de birmanos tras el paso del ciclón, al tiempo que su secretario general, Ban Ki-moon, ha pedido a la Junta Militar de Myanmar que, ante la magnitud de la tragedia, posponga el referéndum del 10 de mayo.
Referendum del proyecto constitucional de la Junta Militar
Las áreas de Myanmar no afectadas por Nargis votarán este sábado en referéndum el proyecto constitucional redactado por la Junta Militar, que ha hecho caso omiso a las voces que habían pedido su suspensión por la tragedia.
El régimen anunció hace tres días el aplazamiento hasta el próximo 24 de mayo de la consulta popular en las divisiones de Rangún y del delta del río Irrawaddy, las zonas más devastadas por el ciclón Nargis.
La oposición democrática, que ha sido excluida del proceso de redacción de la futura Carta Magna, solicitó sin éxito que el Gobierno pospusiera la cita en todo el país, mientras el aparato de propaganda de la Junta Militar sigue ocultando a la población la auténtica magnitud de la catástrofe.
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