08/05/2008
Francia ha puesto el dedo en la llaga: si la Junta Militar birmana no permite que llegue la ayuda extranjera y deja que su propia gente se muera, la ONU, como representante de la comunidad internacional, tiene que hacer algo y llevar la ayuda por la fuerza si hace falta.
En el fondo de esta iniciativa late el llamado "derecho de injerencia humanitaria", uno de cuyos principales defensores es precisamente el ministro de Asuntos Exteriores francés, Bernard Kouchner, que empezó a desarrollar esa tesis en la época en que dirigía Médicos sin Fronteras. Sin embargo, no es fácil materializar esta iniciativa. Anteriormente, la comunidad internacional ya ha demostrado que se mueve con un doble o triple rasero.
En unos sitios interviene y en otros no, dependiendo de los intereses de las grandes potencias, aunque los conflictos o los problemas sean similares en uno y otro caso. Por lo que se refiere a Birmania, tanto Estados Unidos como Gran Bretaña acogerán con interés la propuesta francesa, porque llevan tiempo intentando derribar a los militares birmanos mediante el boicot comercial y las sanciones políticas. Pero de ahí a que la ONU apruebe una intervención militar internacional va mucho trecho, entre otras cosas porque China se opondrá con uñas y dientes en el Consejo de Seguridad.
China es el principal aliado de los militares birmanos y, de hecho, estos sí están aceptando la ayuda china y de algunos vecinos, como Tailandia, pero se niegan a recibir el socorro del resto del mundo, aunque eso ponga en peligro la supervivencia de miles de sus propios ciudadanos.
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