16/04/2008
Bush no es católico, sino metodista; es decir, es cristiano, pero protestante, de una Iglesia que no reconoce la autoridad del Papa de Roma. A pesar de todo, Bush tiene un gran respeto por la figura del Papa, y más concretamente por este pontífice, Benedicto XVI, con quien tiene muchas coincidencias ideológicas.
Bush, como el Papa, es opuesto al matrimonio de los homosexuales, al aborto, a la eutanasia y a la investigación científica con las llamadas células madre.
En todo eso también coincidía con el Papa anterior, Juan Pablo II, pero les separó la fuerte oposición que ese Papa hizo contra la invasión de Irak. Ratzinger no ha tenido necesidad de mojarse demasiado en ese asunto, porque la guerra ya llevaba mucho tiempo iniciada cuando él se sentó en la silla papal.
Por todo eso, Bush le ha dado una calurosa acogida al Papa. Sin embargo, para Benedicto XVI el viaje a Estados Unidos no es del todo fácil. Tiene que arreglar el daño que los casos de pederastia han hecho a la imagen de la Iglesia católica estadounidense.
En Estados Unidos es frecuente que la gente se cambie de Iglesia, y tienen mucho donde elegir. Los católicos son el grupo principal, unos 70 millones, pero las distintas iglesias protestantes suman entre todas el doble de fieles y disponen de numerosas radios y televisiones. En torno a ellas ha surgido el fenómeno de los telepredicadores, que tienen mucha influencia en la vida social y política de Estados Unidos.
Así que el principal objetivo del Papa en este viaje tiene que ser restaurar la fama de la Iglesia católica para impedir la fuga de fieles hacia las iglesias protestantes.
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