17/02/2008
Kosovo ha proclamado unilateralmente su independencia de Serbia este domingo. No obstante, se trata de una "independencia supervisada", es decir, bajo tutela internacional.
De hecho, el Kosovo que surge de la declaración de independencia es un Estado 'sui generis' que no va a tener representación en Naciones Unidas, no va a tener Ejército propio y tendrá en su territorio policías y jueces aportados por la Unión Europea.
Esta declaración unilateral de independencia se produce como resultado del fracaso de las negociaciones sobre Kosovo en la ONU y en la 'troika' negociadora entre EE. UU., Rusia y la UE.
La proclamación está basada en el 'Plan Ahtisaari', que debe su nombre al enviado especial de la ONU para Kosovo, Martti Ahtisaari, que propuso una independencia bajo tutela internacional para el territorio.
Durante las tres primeras semanas tras la declaración de independencia, las autoridades de Kosovo adoptarán todo un cuerpo legislativo inspirado en el plan de Ahtisaari, se aprobará la nueva Constitución y se llevarán a cabo los procedimientos diplomáticos necesarios para conseguir el reconocimiento internacional.
¿Será reconocido internacionalmente el nuevo Estado?
El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó en su Resolución 1244 de junio de 1999 que Kosovo debía seguir siendo parte integrante de la entonces República Federal de Yugoslavia, y por tanto de Serbia, su sucesora como sujeto de derecho internacional.
A esta resolución se acogen precisamente países como Serbia y Rusia para intentar evitar la emancipación de Kosovo.
Actualmente, las negociaciones sobre Kosovo en el Consejo de Seguridad de la ONU están totalmente bloqueadas, y no parece que esta situación vaya a cambiar, ya que Rusia, que es totalmente contraria a la independencia, tiene derecho de veto.
Ante este bloqueo, son los propios países los que, individualmente, han tomado la iniciativa. Se espera que Estados Unidos, la mayoría de los países de la UE y otras naciones occidentales reconozcan el nuevo Estado de manera inmediata.
A pesar de que la UE ha aprobado un plan para gestionar el Kosovo independiente, los 27 no tienen de momento una postura consensuada sobre la independencia de la hasta ahora provincia serbia, por lo que será cada estado quien decida su postura.
La mayoría de los miembros de la UE (unos 20 de 27, entre ellos los grandes Estados como Gran Bretaña, Alemania, Francia o Italia) son favorables a la independencia y se espera que reconozcan de inmediato el nuevo Estado.
Otros como España, Eslovaquia, Grecia o Rumanía son reticentes, aunque también se prevé que tarde o temprano acaben aceptándolo.
Caso a parte es el de Chipre, que ha asegurado por activa y por pasiva que no reconocerá a Kosovo por el precedente que puede sentar para la parte norte de la isla.
¿En qué consiste la "independencia supervisada"?
El plan civil que ha lanzado la Unión Europea en Kosovo forma parte de la supervisión internacional a la que estará sometido el nuevo Estado. Los 27 aprobaron enviar 2.000 policías, jueces y funcionarios de aduanas para gestionar el Kosovo independiente.
La misión tiene poderes ejecutivos. Ello significa que, en caso de conflicto por ejemplo en cuestiones relacionadas con la protección de las minorías, los policías o los jueces europeos podrán imponer su autoridad sobre sus homólogos kosovares.
Además, la nueva Constitución kosovar admitirá que el enviado especial de la UE para Kosovo (el holandés Pieter Feith) tenga poderes por encima de las autoridades kosovares y pueda incluso vetar legislación aprobada por el parlamento o decisiones tomadas por el primer ministro si considera que pueden suponer una vulneración del Estado de derecho o atentar contra la minoría serbia.
¿Qué establece el 'Plan Ahtisaari'?
El informe que elaboró Martti Ahtisaari, plan en el que está basada la proclamación de independencia, define el marco legal básico de Kosovo como una sociedad multiétnica (el 90% de la población es albanesa, favorable a la independencia, y el 10% serbia, contraria), con un autogobierno democrático, que respeta el Estado de derecho y reconoce los derechos humanos y libertades fundamentales.
También define que Kosovo no puede tener una religión oficial, que se deben celebrar elecciones generales y municipales en un plazo de nueve meses, que deben protegerse los derechos de todas las comunidades étnicas en lo que se refiere a cultura, lengua, educación y símbolos como la bandera e himnos y que las dos lenguas oficiales serán el albanés y el serbio.
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