17/01/2008
Un día más, los inversores no han tenido clemencia para un mercado débil e inseguro.
El color rojo sigue instalado en sus respectivos índices y las pérdidas son importantes por su cuantía y porque el desplome del último martes negro permitía albergar la esperanza de un rebote técnico como consecuencia de unos precios baratos y, por tanto, atractivos, si las circunstancias eran favorables.
Y la realidad económica, al margen del negocio bursátil, puso algunos aspectos positivos.
Aspectos como la bajada en el precio del petróleo, que está por debajo de los 90 dólares el barril de Brent, tras conocerse los buenos datos sobre los inventarios de crudo, gasolinas y derivados en Estados Unidos.
También bajó la cotización del euro respecto al dólar, lo cual favorece las exportaciones europeas, mientras que el euribor, el índice interbancario que es la referencia para los créditos hipotecarios, ha bajado hasta el 4,52 por ciento.
En otras circunstancias, estos factores podían haber determinado una sesión alcista. Pero los mercados están muy débiles y, sobretodo, muy temerosos. Por eso, la recuperación se hace de rogar en las bolsas europeas, pese a que Wall Street pudo proyectar la sombra de un rebote.
Pero fue una sombra efímera. Los resultados de JPMorgan y el dato de IPC de Estados Unidos, cuya tasa interanual en 2007 se sitúa en 4,10 por ciento, peor de lo previsto y el mayor desde 1990, devolvieron a los inversores la imagen real.
Por ello, los índices europeos volvieron a repetir una jornada en rojo con pérdidas que superaron el 1 por ciento en el DAX alemán y el FTSE inglés, mientras que el Ibex-35 se dejaba otro 0,92 por ciento para cerrar en 13.817 puntos.
Claro que, el que no se consuela es porque no quiere, ya que el selectivo español marcaba, al filo de la una de la tarde, un mínimo intradía por debajo de los 13.700 puntos, que hacía temer en otra jornada negra. No fue así, por suerte.
Y poco más se puede decir. Mejor dicho, podíamos repetir lo mismo que los últimos días. Es decir, tendencia bajista para la banca y la construcción, a la que se incorpora el sector de energías renovables. Por valores fuertes pérdidas para Acciona, Gmesa y MAPFRE. En el lado positivo, rebote para Sacyr, Inditex y Grifols. Lo dicho, más de lo mismo.
Para hoy persisten los temores porque se harán públicos los resultados del banco de inversión Merryl Linch, con el precedente del pasado martes con el desplome provocado por la situación de Citigroup.
Dicho en otras palabras, hoy también toca sufrir. De hecho, Wall Street cerró en rojo (el Dow Jones perdió 0,28 por ciento), tras darse la vuelta en la última hora de cotización en Nueva York. Pero también cabe la posibilidad de un rebote técnico. De hecho así ha ocurrido en Tokio, donde el índice Nikkei ha cerrado con una subida superior al 2 por ciento.
Y, ya se sabe. La esperanza es lo último que se pierde.
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