ORIENTE PRÓXIMO

Análisis: La insensatez palestina

12/06/2007

Por Jesús Torquemada. Además de ser enemigo público de Israel, Haniya está ahora en el punto de mira de Al Fatah. Las dos facciones se dedican a matarse entre sí y se están dejando manipular por las potencia de fuera.
Jesús Torquemada, analista internacional

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Jesús Torquemada, analista internacional

El primer ministro palestino, Ismail Haniya, ha vuelto a pasar a la clandestinidad. Esta vez no se esconde de los israelíes, que han amenazado con matarle; esta vez se esconde de los palestinos, que también intentan matarle. Parece una locura, pero no lo es. Ayer hubo un ataque, perpetrado por palestinos, contra el edificio donde se reunía el Consejo de Ministros. El domingo fue atacada la propia casa de Haniya en Gaza, y en esa ocasión se sabe que fueron milicianos de Al Fatah, uno de los dos partidos que forman el falsamente llamado Gobierno de unidad nacional.

Los milicianos de Hamas y Al Fatah se dedican a matarse unos a otros, las treguas no duran nada, los mediadores se desesperan, nadie confía en nadie en ese llamado Gobierno de unidad nacional. Y lo que es peor: los palestinos se están dejando manipular por las potencias de fuera. Ya no es un secreto que Al Fatah ha recibido fusiles proporcionados por Estados Unidos bajo la mirada complacida de Israel, que está encantado con esta guerra civil palestina. Hamas, por su parte, recibe financiación de Irán, que quiere asentar su papel de potencia regional y acosar a Israel. Si los palestinos no se dan cuenta de esto y no paran inmediatamente esta insensata guerra civil, lo que está en juego es la propia supervivencia del pueblo palestino.

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